La Orden de la Madre de Dios (OMD) ya tiene un nuevo territorio para extender su apostolado; se trata de la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Calama, en la región de Antofagasta, al norte de Chile.

Padre Javier González, nuevo párroco de Nuestra Señora de la Merced, en Calama

El 7 de marzo, el Obispo de Calama, Monseñor Óscar Blanco OMD, presidió la Misa en la que el Padre Javier González tomó posesión formal como párroco, junto al sacerdote Saul Ahumada, de la misma orden, quien hará lo propio como vicario.

Monseñor Óscar Blanco (centro), Obispo de Calama, junto al párroco de La Merced

Calama es la segunda ciudad chilena, después de Santiago, donde la OMD ha asumido responsabilidades pastorales, igual que lo hace en dos parroquias de Bogotá, la capital colombiana.

En la Santa Misa, Monseñor Blanco expresó su gratitud hacia la Orden. A partir de la imagen de vocación de Abraham, llamado a dejar su tierra para servir, animó a los hermanos que estarán en la Diócesis a vivir del mismo modo su misión en la tierra del cobre y del sol.

El Obispo Óscar Blanco felicita al Padre Saul Ahumada, nuevo Vicario en la parroquia calameña.

En la misma ceremonia tuvo lugar la firma del convenio pastoral entre la OMD, representada por su Delegado General, RP. Alejandro Abarca, y el Obispo Óscar Blanco. Dicho convenio establece los parámetros en torno a la presencia de la Orden en esta Diócesis, especialmente en la Parroquia de la Merced.

Luego, entregó al nuevo párroco las llaves del templo, el confesionario, la pila bautismal, las llaves del sagrario la sede, el altar, el cáliz y la patena, como símbolo del liderazgo espiritual que afrontará en la comunidad calameña.

Delegado General de la OMD en Chile, RP. Alejandro Abarca

Por su parte, el RP. Alejandro Abarca habló de su alegría por este nuevo paso de la OMD en la Diócesis de Calama. Agradeció a los fieles la calurosa bienvenida a los sacerdotes y pidió a ellos «cuidar, acompañar y, si es necesario, corregir a estos hermanos en el servicio sacerdotal que han de ejercer en estas tierras, sobre todo porque los padres Javier y Saúl son un tesoro para la Orden y para los hermanos».