Parroquia de San Lázaro

Santa Inés 2021

Santa Inés, niña mártir

El martirio de Santa Inés

Autor: Juan Vicente Macip. Museo del Prado, Madrid, España.

Roma. Es 21 de enero del año 304 DC. Los habitantes de la ciudad presencian otro ajusticiamiento dentro de la llamada “persecución de Diocleciano”, quien está decidido a dar un mensaje contundente con estos asesinatos ejemplarizantes: está prohibido seguir a Cristo, creer en su mensaje, predicarlo y vivirlo…

Peor aún, el crimen que se comete este día frente a la multitud es particularmente cruel. La víctima es una niña de 12 años. Su nombre es Inés.

La niña Inés, o Agnes en latín, ha nacido en el seno de una pudiente familia a la que llegó el mensaje de Cristo, conquistando el espíritu de la pequeña, pese a tratarse de un credo prohibido en el Imperio Romano.

Martirio de Santa Inés

Autor: Joseph Désiré Court. Museo de Bellas Artes. Rouen, Francia.

"Lo siento. Él es mi único amor"

Aunque siempre es necesario considerar los hechos dentro del contexto histórico y sociocultural en que ocurrieron, la tortura y el asesinato de una niña de 12 años en una plaza pública resulta repudiable. ¿Cómo se pretendió «justificarse» algo así?

La reseña registrada por San Ambrosio (Aurelius Ambrosius 340-397 DC) señala que Inés era pretendida por el hijo del prefecto de Roma y que éste fue rechazado por la adolescente, quien no se intimidó al confesar su fe y a Cristo como su “único amor”.

Esta osada declaración sirvió al joven repudiado y a su influyente padre como argumento para acusarla de evadir los edictos que dieron paso a la persecución de cristianos más sangrienta de Roma (año 303 DC), liderada por los emperadores Diocleciano y Galerio.

Otro registro, atribuido al poeta Prudencio (348-413 DC), señala que la pequeña Inés fue vejada públicamente y martirizada para hacerla renegar de su fe, y que ésta, en cambio, ofreció el cuello al verdugo como muestra de su irrevocable convicción.

“Sus padres recogen el cadáver y la sepultan. Pocos días después, su hermana Emerenciana es lapidada por orar junto al sepulcro”, narra el sitio catholic.net en la biografía de la mártir.

Patrona de...

〉 Santa Inés figura en el santoral católico como patrona de las jóvenes, las novias, las prometidas en matrimonio y de los jardineros.

Siempre es representada con diademas de flores y un corderito en sus brazos, como símbolo de su inocencia y castidad.

Ritual del corderito

〉 En conmemoración a la niña mártir,  cada 21 de enero, el Papa recibe y bendice dos corderitos, cuya lana es empleada para tejer palios destinados a los Arzobispos. “La antiquísima ceremonia tiene lugar en la iglesia de Santa Inés, construida por Constantina, hija del emperador Constantino, en el 345 DC”. (Fuente: Aciprensa).

En la OMD...

〉 La tradición de la Orden de la Madre de Dios (OMD) ha transmitido la devoción a Santa Inés, virgen y mártir, invocándola como Santa Protectora de los seminaristas y estudiantes de la OMD.

En el Día de Santa Inés, saludamos con gran afecto a los clérigos y novicio de nuestra OMD, Delegación Chile – Colombia:
 
〉 Clg. John Jairo Pino Berdugo OMD
〉 Clg. Will Rivera Gómez OMD
〉 Clg. Aldair Alvarino Solano OMD
〉 Clg. Marcelo Zeballos Villegas OMD
〉 Clg. Aldair Arteta Muñoz OMD
〉 Novicio Alexander Cruz Cucunuba

Solemnidad de la Madre de Dios

Solemnidad de la Madre de Dios

La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana que surgió en la Iglesia occidental. La más antigua. Comenzó a celebrarse en Roma el siglo VI.

Antecedentes

〉 La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las catacumbas o antiquísimos subterráneos cavados bajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa clandestinamente, a causas de las persecuciones. 

El Concilio de Éfeso

En el año de 431, el teólogo Nestorio cuestionó la idea de que María fuera Madre de Dios; planteó que era madre de «un hombre con cierta divinidad, pero con valores humanos», refiriéndose a Jesús de Nazaret. 

〉 Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años–, luego de lo cual declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios encarnado”.

〉 Asimismo, San Cirilo de Alejandría resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, quien existe desde toda la eternidad… Pero en el tiempo él se hizo carne, por eso se puede decir que nació de mujer”.

Fuente: Aciprensa

El Niño de Dios

La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo. Es por ello que María es modelo para todo cristiano. En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús, nuestro único Salvador.

San Lázaro 2020

Lázaro, el amigo por quien Jesús lloró

Hay algunos episodios en los evangelios que reseñan el paso de Jesús hombre por la tierra, en los que nos queda intensamente claro que era humano, ser humano, igual que tú y que yo.

La resurrección de Lázaro, San Lázaro, por ejemplo, nos ilustra esa humanidad de nuestro Salvador. Jesús tenía una relación de amistad profunda con Lázaro y sus dos hermanas, María y Marta. Las escrituras dicen que el Mesías los amaba, que ellos eran especiales para Él en gran medida. ¿Te imaginas ser amigo del Príncipe de Paz en esos términos?

Más aún que la amistad, los hechos reseñados en el capítulo 11 del evangelio de Juan indican que Jesús lloró y sintió gran tristeza cuando supo que su amigo Lázaro había fallecido.

De modo que Lázaro, además de vivir la gloria de ser resucitado cuatro días después de su muerte, de ser llamado y levantado de la tumba por el mismísimo Dios encarnado, pasó a la historia como un amigo tan querido por Él, que lo conmovió hasta el llanto.

Jesús nos llora

Lázaro, de quien orgullosamente tomamos el nombre para nuestra parroquia, no vivió durante los mismos días de Jesús de Nazaret y fue resucitado por el Hijo de Dios por casualidad.

Su propósito de vida fue legar un testimonio histórico en el que encontramos un equivalente perfectamente comparable a nuestra propia resurrección.

Jesús nos ama y nos llora cuando estamos atrapados en la tumba de la muerte espiritual. Entiéndase por muerte espiritual cualquier vida en la que Dios no tiene cabida, y por ende, envuelta en tinieblas. Jesús llora a las víctimas de la disfuncionalidad familiar, a los niños y niñas abusad@s, a los jóvenes sumidos en adicciones degradantes, a las mujeres con su dignidad y autoestima laceradas, a los hombres atrapados en la frustración y el fracaso, a los seres humanos que prefieren el suicidio en lugar de padecer el vacío insondable de una vida sin propósito ni sentido.

Pero el Nazareno también viene a nuestra Betania, a nuestra aldea, para atender el clamor de quienes sufren con nuestra desgracia y claman ante Dios por nosotros. Estas son personificadas por Marta y María, las hermanas de Lázaro, quienes mandaron a llamar a Jesús para que lo salvara cuando enfermó.

Luego, felizmente, Jesús ordena a los ángeles que corran la piedra con la está sellada nuestra tumba, y ejecuta el llamado… Nos dice, «Yesenia», «Fernando», «Constanza», «Javier»… «¡Te mando a que te levantes y vengas afuera!».

Nótese que Jesús no entró a la tumba, donde reinaban las tinieblas, sino que atrajo a Lázaro hacia donde estaba Él, y donde la luz del día dominaba. He allí otro símil de lo que ocurre en el plano espiritual cuando somos llamados por el Cordero de Dios que lava y quita los pecados del mundo.

Otro detalle que no debe pasar desapercibido tiene que ver con lo que hizo Lázaro, quien obedeció, quien aprovechó la oportunidad y fue testimonio de lo que Jesús era -Y ES- capaz de hacer, con lo cual muchos creyeron y se convirtieron a la verdad, el camino y la vida. Cada vez que Cristo rescata una vida, SIEMPRE hay testigos que se asombran con el poder de su amor irresistible y también corren a quien nos dice… «Yo soy la luz del mundo».

Jesús te llora, y mueve ángeles por ti, y te llama para rescatarte de la oscuridad que reina en las tumbas espirituales. Y no solo eso, sino que además derramó, voluntariamente, su sangre divina e inocente para reclamar nuestras vidas al reino de las tinieblas: «Son míos. Dámelos», dijo.

La historia de San Lázaro no es leyenda ni mitología. Los hechos en torno a este y otros milagros de Jesús de Nazaret constituyen registros históricos que no han podido ser desmentidos por los análisis más rigurosos de la academia.

Cada 17 de diciembre conmemoramos a San Lázaro y celebramos esa promesa de vida que surgió a través de su testimonio. Aquel suceso tiene su equivalente cada vez que Jesús nos rescata de la muerte espiritual cuando lo conocemos, cuando dejamos de vivir sin propósito y pasamos, a través de Él, de las tinieblas a la luz, de nuestra historia AC, antes de Cristo, a nuestra era DC, después de Cristo.

Por: Yesenia Chapeta

Por: Yesenia Chapeta

Periodista y creadora de contenidos

Primera Comunión 2020

Primera Comunión 2020

Los días 11 y 12 de diciembre de 2020, 29 niños y niñas recibieron este Sacramento en nuestra parroquia San Lázaro, tras ser preparad@s junto a sus representantes en la catequesis familiar.

Agradecemos a sus padres, madres y catequistas por haber contribuido en el proceso de aprendizaje sobre la fe cristiana y los valores de nuestra Iglesia.

La Primera Comunión...

Es el segundo Sacramento de la Iglesia Católica. A través de este, los niños y niñas reciben por primera vez la Eucaristía, que a su vez representa el cuerpo de Cristo, convertido en pan.

Catequesis

〉 Es la catequesis de Primera Comunión para niños y niñas, donde participan también sus padres. En nuestra parroquia, se extiende por 2 años y se enseña los días domingo.

Edades

〉 L@s niñ@s deben tener entre 9 y 13 años para iniciar su catequesis de Primera Comunión. En el caso de l@s niñ@s de 12 ó 13 años, solo se preparan un año y no es necesario que participen papá y/o mamá.

Historia

〉 Según los registros, la primera ceremonia de este Sacramento tuvo lugar en 1215, luego de que el Concilio de Letrán estableciera que lo tomarían los jóvenes entre los 12 y 14 años.